El fresado es un proceso de corte de material mediante una herramienta rotativa que tiene uno o varios filos. Este corte por fresado se realiza gracias a la combinación de dos movimientos: el giro rotatorio de la propia máquina fresadora y el desplazamiento bien de la pieza que queremos fresa o de la fresadora. Existen distintos tipos de fresado según la forma del corte que queramos obtener. En este artículo nos vamos a centrar en uno de ellos: el fresado trocoidal.

Qué es el fresado trocoidal

El fresado trocoidal es una técnica de fresado moderno que se basa en un movimiento circular constante de la fresa junto a un desplazamiento continuo hacia delante. Recibe este nombre porque la fresa va formando una espiral con forma de trocoide en su desplazamiento, lo que le permite eliminar una gran cantidad de virutas.

Con el mecanizado trocoidal se consiguen resultados muy perfectos en materiales muy duros, tanto en piezas pequeñas como grandes. Todo ello gracias a que se puede calcular el giro y la velocidad de giro con un software especial que controla la fresadora.

Cómo se realiza

Para realizar un fresado trocoidal necesitamos una fresadora, una broca trocoidal y, eventualmente, un software CNC de control de la fresadora, dependiendo del tipo de corte y del material que vayamos a fresar.

La máquina fresadora debe ser una máquina especial para este tipo de fresado, así como permitir la programación de las medidas del fresado y la velocidad de corte de la fresadora.

Ventajas del fresado trocoidal

  • Seguridad: el fresado trocoidal es más seguro que el ranurado tradicional. Esto permite que las herramientas empleadas duren más tiempo.
  • Productividad: podemos obtener fresados con pequeñas profundidades de corte radial y también fresados con fresas de paso reducido, consiguiendo mayores velocidades de corte y un mayor avance.
  • Diferentes anchos de ranura: permite mecanizar un ancho de ranura mayor que el diámetro de corte de la fresadora. Con una misma herramienta podemos obtener diferentes anchos de ranura.
  • Cortes más altos que con el ranurado tradicional. Con el fresado trocoidal, obtenemos cortes más altos, lo cual incrementa la productividad de los procesos, ahorrando tiempo y dinero en los trabajos de mecanizado.
  • Programación del fresado: gracias al empleo de software especial CNC (control numérico de computadoras), logramos acabados nunca imaginados con procesos tradicionales. Esto es muy útil, por ejemplo, para el fresado de piezas de titanio en la industria aeronáutica, donde este material, difícil de mecanizar con métodos convencionales, es muy utilizado en la actualidad.
  • Ideal cuando hay problemas de vibración. El fresado trocoidal se puede adaptar para evitar los problemas de vibración que sí tenemos en los métodos de ranurado antiguos.
  • Reducción de costes: con fresas más pequeñas podemos obtener los mismos resultados que con fresas más grandes en otros procesos. La vida útil de las herramientas se alargan, ya que sufren un menor desgaste.

 

El fresado trocoidal ha revolucionado las técnicas de mecanización de piezas. Es un gran avance de la ingeniería mecánica, ya que permite obtener resultados impensables hace unos años y sin tener que hacer grandes inversiones en maquinarias complejas. Por ejemplo, en la práctica un taladro fresador de columna no dejar de ser de  la misma productividad.