La soldadura con electrodo es uno de los tres tipos principales de soldadura (las otras serían la soldadura TIG y la MIG), técnica imprescindible en muchos sectores industriales donde hay que realizar reparaciones de piezas metálicas o para construcciones donde el hierro u otros metales son los protagonistas.

Este tipo de soldaduras requieren de un nivel de pericia elevado por parte del operario, ya que se trata de un elemento crítico en muchos procesos de construcción.

Qué es un electrodo

Antes de adentrarnos en la explicación de esta técnica de soldadura, tenemos que explicar brevemente qué es un electrodo. 

Cuando realizamos una soldadura, tenemos dos elementos en juego: el material base (las piezas que se van a soldar), y el material de aporte (el elemento que se funde junto con la pieza que se va a soldar para realizar el cordón de soldadura, es decir, la unión entre las dos piezas).

Los electrodos de soldadura son ese material de aporte y deben ser similares al material base. Los electrodos son materiales consumibles, se gastan durante el proceso de soldadura. Si el material base que estamos soldando es acero de carbono, deberemos utilizar electrodos de este mismo material. Una buena práctica es utilizar una cizalla universal par poder preparar la pieza a soldar.

En qué consiste la soldadura con electrodo

La soldadura con electrodos es una soldadura con arco eléctrico. La fusión de los materiales (la pieza a soldar y el electrodo) se realiza mediante un arco voltaico que aporta el calor necesario para ello.

Para que se produzca el arco eléctrico, se emplean dos varillas metálicas de signo opuesto que actúan como polos de un circuito eléctrico. Entre ambos se forma el arco que funde el material de aporte, gracias a las altas temperaturas que se alcanzan (hasta 3500 grados centígrados).

Para soldar, primero tenemos que calentar el electrodo. A continuación, colocamos el electrodo formando un ángulo de 90 grados con la pieza que tenemos que soldar si esta se encuentra en posición vertical u horizontal. Si la pieza está en ángulo, deberemos colocar el electrodo de soldadura con un ángulo de 45 grados de inclinación respecto a la pieza.

El ángulo de desplazamiento durante la soldadura también será diferente según la posición de la pieza a soldar (60º en horizontal y 10º en vertical).

Con los electrodos y la pieza colocados adecuadamente, se empieza la operación de soldadura. Para ello tenemos que acercar los electrodos a la pieza para hacer que salte el arco eléctrico.

Para que la soldadura quede perfecta, tenemos que jugar con la posición en el ángulo correcto y con un movimiento continuo y estable, sin movimientos bruscos. Así conseguiremos una soldadura limpia y uniforme, sin rugosidades antiestéticas. El secreto de una buena soldadura es que los electrodos para soldar se mantengan siempre a la distancia adecuada para que el aporte de calor sea siempre el mismo.

 

Así pues, para hacer una correcta soldadura con electrodo tendremos que:

  1. Utilizar el electrodo adecuado
  2. Mantener la longitud correcta del arco
  3. Cuidar el ángulo y la velocidad adecuada de trabajo.